24 de noviembre de 2010

Bienvenue a Le Moulin Rouge


Nerds wanna party







Hace pocos días y lejos de la cité de la lumière el espíritu burlesque resurgió en una de las calles matritenses y con una fiesta inaugurativa de piso y curso 2010/2011. ¿Quizá un poco tarde? Yo creo que fue en el momento exacto.
La anfitriona se apresuró a dedicar cada pequeño rincón de su nueva casa y ha llenarlo con todo tipo de postres y cóckteles: desde el mítico Manhattan, pasando por kiwi o innovando con ron blanco y mucho azúcar.
Todos los invitados estábamos disfrazados y, aún no se sabe por qué, pero la mayoría, sin excepción, decidieron ir del estilo Molino Rojo. Excepto yo y mis amigos que preferimos maquearnos e imaginar cómo actuarían unos frikis por primera vez a un burdel. El resultado: unos verdaderos pringaos con complementos molones.
En resumen la fiesta y el ambiente fue realmente espectacular.

P.D: Irene gracias
P.D.2: Queremos una segunda parte


18 de noviembre de 2010

Coge un puñado de aire y tíralo

Hay días que merecen ser eliminados del calendarios. Días en los que sientes que las situaciones que se te plantean a corto o largo plazos son como un gran gran gran jersey de lana gorda. Una talla especial, 100XL, diseñado por algún bastardo. Intentas sacar la cabeza por el orificio pero te resulta imposible. Para ello recurres a tus manos. Dos. Para que estas descubran la luz también deben atravesar dos largas mangas. Mangas gruesas, cálidas, pero inviolables. Todo está oscuro. Para ti es muy confuso el negro que te rodea. Tan pronto como crees que debes abandonar y habitar de por vida dentro de esa gran prenda descubres que el dedo índice de tu mano izquierda a conseguido sobrevivir y dar una bocanada de aire. Le envidias. Él no es el mejor de las diez extensiones de tus manos. No es el más alto, ni el más estilizado, sin embargo, el más hábil. El indicador. Un dedo napoleónico. A partir de este le siguen las dos extremidades. El espacio dentro de aquella maraña te parece aún más angosto. En breves minutos lo tienes: estás fuera. Un rayo te ciega. Coges una bocanada de aire. Respiras. Miras el mundo impaciente por comprobar que todo tú alrededor ha cambiado, pero las circunstancias siguen siendo las mismas. Cierras los párpados con fuerza. Al abrirlos descubres algo importante: nada. Cada pequeño detalle sigue en su lugar. Vuelves a respirar hondo, y sigues caminando con paso ligero.

10 de noviembre de 2010

Warhola

Warhola era un pez. Warhola era mi mascota. Warhola poseía un color vitamina C. Warhola no tenía edad, tuvo días. Warhola tenía familia. Warhola sabía mucho sobre periodismo. Warhola salió de copas. Warhola vivió en un colegio mayor. Warhola fue feliz. Warhola se fue.
Warhola ahora es de plástico.



GRACIAS.